SsangYong Tivoli e-XDi160 GLP Premium. KO técnico al diesel

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SsangYong Tivoli (dinámica en tres cuartos delantero)

 

Con el diesel en el punto de mira de la administración pública es cuestión de tiempo, probablemente menos del que hoy se prevé, que las prohibiciones o limitaciones de uso lleguen a generalizarse, hasta hacer inviable un tipo de motorización que en algunos mercados europeos, como el español, ha dominado claramente durante años .

Más argumentos en contra: el precio del litro del gasóleo de automación está muy cerca de la gasolina y la averías de los motores diesel se están encareciendo por su costosa tecnología encaminada a reducir las emisiones nocivas para la salud, entre ellas los denostados NOx y las partículas o hidrocarburos no quemados.

Pintado este escenario en el que las administraciones públicas de repente se han inmerso en una lucha contra las emisiones contaminantes que no tiene retorno, es probablemente el momento de cambiar de opción motriz. Frente al diesel, hoy se configuran automóviles con motores de gasolina que han ganado en todos los terrenos con la incorporación de la tecnología que ha llevado al éxito a los diesel; con trenes de potencia híbridos, quizá la opción con más posibilidades de hacer este relevo; con las soluciones duales o bifuel, capaces de funcionar con gasolina y, además, algunos de los carburantes alternativos, gases sobre todo, que abren todo un mundo de posibilidades eficientes y mucho más económicas, y poco a poco los eléctricos.

De forma inmediata, los híbridos son la alternativa más consistente al diesel y aún más los duales con motores de gasolina que también pueden funcionar con gas, sea natural (GNC: gas natural comprimido o GNL:gas natural licuado) o derivado del petróleo (GLP:gas licuado del petróleo).

Y este es el caso, porque con un escenario así esta última combinación sobre el nuevo e interesante SsangYong Tivoli es una alternativa que deja sin sentido la opción de compra de un diesel desde todos los puntos de vista y especialmente el económico, porque con un depósito de gas, con un desembolso de 28 euros, hemos sido capaces de superar los 600 kilómetros de autonomía. ¿Alguien da más?.

No menos importante es la significativa reducción de las emisiones.

Contenido va El GLP reduce, sobre la gasolina, en torno a un 70% las emisiones de NOx, ahora las más perseguidas por sus efectos sobre la salud, y en alrededor de un 15 % las de CO2, inocuas para el ser humano pero con efectos climáticos. Ante el diesel, las ventajas son determinantes, son una puntilla, porque la reducción de emisiones de partículas es del 99%. las de NOx del 96% y las de CO2 del 10%, además de un 50% del nivel sonoro

Este SsangYong Tivoli es peculiar. Lo es ya por diseño y concepción general, pero también por su solución motriz, ya que monta el nuevo motor atmosférico del fabricante surcoreano y suma un equipo de GLP (gas licuado del petróleo) que ha sido montado en España por la importadora de la marca sin que por ello pierda un ápice de las garantías de fábrica de este compacto e interesante  SUV.

SsangYong Tivoli (áerea en tres cuartos trasero)

SsangYong Tivoli (áerea en tres cuartos trasero)

Ruptura con el pasado

Esta opción suma que el Tivoli es para SsangYong el símbolo de ruptura con el pasado, un punto de inflexión que marca una nueva y mejor forma de hacer las cosas en un fabricante que desde 1954 ha ido buscando un lugar entre los especialistas en vehículos todoterreno y de la mano de ‘partner’ europeo, nada menos que de Mercedes-Benz, del que ha aprendido una forma de hacer que ahora transmite a su nueva etapa tras una crisis que a punto estuvo de hacer desaparecer al fabricante, ahora a salvo bajo la tutela del grupo indio Mahindra.

Este modelo es el primero totalmente nuevo desde entonces y en él han sido empleados cuatro años de trabajo de ingeniería en los que también se han desarrollado nuevos motores, diesel y gasolina. Este último, el asociado en el mercado español a la opción de gas GLP

El SsangYong Tivoli se ubica en el mercado de los pequeños SUV, en algunas cosas alienado con los sub-compactos, por su tamaño, y en otras, sobre todo la habitabilidad, en directa competencia con los integrantes del mercado compacto. Milita, por lo tanto, entre dos segmentos de mercado, que, por cierto son los que mayores expectativas de crecimiento tienen en los próximos años. 

Este tipo de arquitecturas SUV o crossover están ganando seguidores  entre los compradores de los turismos tradicionales y de los monovolumenes, porque ofrecen las ventajas de ambos mundos y alguna cualidad, además, para la navegación fuera del asfalto.

SsangYong Tivoli (áerea en tres cuartos delantero)

SsangYong Tivoli (áerea en tres cuartos delantero)

La personalidad como argumento

El Tivoli suma a estos argumentos un estilo de pronunciada personalidad, una calidad general destacable, motores eficientes y un precio muy competitivo, en definitiva, de trata de un modelo que debiera estar en la lista de la compra de quienes se plantean un compacto y, además SUV.

Este pequeño Ssangyong tiene en el frontal su mayor carácter, cuyos rasgos acentúan una imagen ensanchada. La silueta esta dibujada por unos pasos de rueda remarcados, musculatura en los hombros y recursos de diseño que hacen percibir el techo como flotante. La pequeña sobreelevación del techo facilita que sean utilizadas distintos colores al de la carrocería para diferenciarse de los demás. La imagen lateral es muy sólida, consecuencia de una cintura elevada y de un marcado ángulo de las ventanillas delanteras.

 La parte trasera está marcada por dos elementos, la línea de diseño del portón y la aplicación de la tecnología LED en las luces de posición diurnas, frenado y tercera luz de freno.

 En conjunto, el Tivoli es un coche de aspecto moderno y agradable que anticipa una nueva definición de estilo de marca, ya vista también en el nuevo modelo XLV, un peculiar monovolumen de aspecto crossover.

SsangYong Tivoli (interior)

Interior sorprendente

Una de las sorpresas al abordar el Tivoli es el habitáculo. El diseño es limpio y las formas son equilibradas, realzadas con la utilización de materiales de buena calidad. Y el espacio disponible es muy generoso.

El conductor tiene ante sí un tablero de instrumentos con grandes relojes, fáciles de leer, y una ergonomía general del puesto de buena calidad, con asientos amplios y que recogen la zona lumbar, un volante cómodo, no muy grande, con la zona inferior achatada.

El espacio de la cabina es el mayor del segmento, especialmente el reservado a los pasajeros de la zona trasera que disponen de dos amplias puertas de acceso. El espacio para las piernas y la altura libre al techo son sorprendentes. El respaldo de los asientos traseros pueden inclinarse para facilitar una posición más confortable en largos recorridos.

El volumen del maletero es de 423 litros, ampliables a los 1.115 litros con los respaldos traseros plegados, y las formas le hacen muy aprovechable.

La cabina dispone de huecos para guardar objetos, como la guantera con capacidad para un ordenador portátil; reposabrazos central, que puede servir para guardar una tableta, o el alojamiento para una botella de 1,5 litros en cada una de las cuatro puertas y para dos envases más en las puertas delanteras.

La propulsión bifuel

El Tivoli estrena dos motores, el diesel e-XDi 160 con turbocompresor de  geometría variable y 115 CV, con 300 Nm a partir de 1.500 rpm, y el de gasolina, nuestro protagonista, el e-XGi 160 atmosférico equipado con distribución y admisión variable, con una entrega de potencia de 128 CV y una entrega de par de 160 Nm a 4.600 rpm, asociado a una caja de cambios manual de seis relaciones.

A este gasolina se le ha acoplado un equipo de GLP (Gas  Licuado del Petróleo). La instalación no es de fábrica, porque esta realizada en Santander por la empresa Ferrosite, elegida por la importadora (Grupo Bergé) para la transformaciónEsta combinación ha sido realizada en tracción a la  ruedas delanteras y con caja manual de seis relaciones.

Este motor de gasolina transmite buenas sensaciones, a pesar de que se trata de un motor atmosférico que necesita girar en la parte media de la escala para obtener la respuestas que un turbo daría casi nada más arrancar. Este motor entrega el par a 4.600 revoluciones, frente a como lo haría un propulsor turboasistido, en torno a las 2.000 rpm.

El motor de gasolina de la unidad probada, con muy pocos kilómetros, lo cual impide obtener el mejor rendimiento del propulsor, se ha mostrado silencioso y de funcionamiento suave y un poco perezoso, hasta llegar a la frontera de las 4.000 revoluciones.  Superada esta línea llega lo mejor del nuevo motor. Ahí es capaz de mantener ritmos muy agradables y recuperaciones que hacen olvidar el verdadero carácter atmosférico del motor por debajo de ese rango.

El comportamiento del motor, funcionando con gasolina o cuando lo hace con gas, no varía. Las sensaciones percibidas son las mismas. La secuencia de funcionamiento es sencilla. El motor siempre se pone en marcha alimentándose con gasolina, para una vez alcanzar la temperatura adecuada pasar a consumir gas. Una tecla ubicada en el lado derecho de la palanca de cambio permite cambiar esta secuencia, de modo que se puede optar por circular con gasolina, lo cual no tiene sentido si se tiene gas en el depósito.

El protocolo de instalación del equipo de gas no es complicado. Ya se tiene mucha experiencia en estas preparaciones y los componentes han mejorado la calidad de forma notable, así como el funcionamiento, especialmente en el apartado de la seguridad, de modo que hoy es más fácil que se inflame el depósito de gasolina que se produzca una deflagración de gas. El depósito nunca se llena completamente. Sólo alrededor del 80 % con el fin de que un exceso de presión tenga cabida. Si se supera, las válvulas de seguridad expulsarán el gas al exterior del vehículo.

El sistema está formado por un depósito toroidal que ocupa el lugar  la rueda de repuesto, lo cual no es trágico con los modernos sistema de reparación de pinchazos y en último extremo con los eficientes servicios de asistencia en carretera. El equipo se completa con una válvula de carga exterior, que se coloca al lado de la boca de de gasolina; una electroválvula de corte; un evaporador; los inyectores; una centralita; un sensor de presión: un conmutador, y las tuberías y accesorios de montaje.

A simple vista, salvo el depósito y la boca de carga, es difícil identificar la instalación si no se está familiarizado con estos equipos y desde el punto de vista del funcionamiento ocurre igual. Sólo el botón de accionado situado al lado de la palanca de cambio y sus indicadores luminosos nos van a dar la pista del estado del sistema, si se alimenta de gasolina o de gas. Bajo uno u otro carburante la acústica y las respuestas dinámicas son idénticas. La centralita del sistema se encarga de igualar el rendimiento, a tenor de la diferente capacidad calorífica de uno y otro combustible.

    

La conducción

Otra agradable sorpresa del Tivoli es el comportamiento dinámico del bastidor. Se percibe casi como un turismo compacto. Son muy pocas las diferencias, únicamente las impuestas por la altura de la carrocería, porque en lo demás la forma de desenvolverse en línea recta y en curva son extremadamente parecidas.

La conducción del SsangYong Tivoli es muy fácil. No muestra una tendencia excesivamente dominante del tren delantero y es capaz de colocarse en los giros con suma facilidad y asentarse en ellos sin grandes inclinaciones de la carrocería ni hundimientos de la suspensión.

Igual ocurre en las frenadas. El reparto está bien compensado y evita que en una frenada fuerte no se produzcan trasferencias de masa hacia el eje delantero. Este comportamiento favorece la confianza del conductor en las evoluciones del coche.

Las buenas sensaciones de conducción están favorecidas por un esquema de suspensión delantera McPherson, anclado a un subchasis, con un tarado que apuesta por la comodidad y a estabilidad y un tren trasero compuesto por un sistema de suspensión por eje de torsión, un sistema compacto y fiable que proporciona suavidad y estabilidad. En el caso de las versiones equipadas con tracción a las cuatro ruedas, este esquema se sustituye por un multibrazo.

La dirección asistida electrónica del SsangYong Tivoli cuenta con sistema de desconexión del motor eléctrico cuando el conductor no actúa sobre ella, lo que reduce la potencia requerida y el consumo de combustible. Además ofrece al conductor la posibilidad de ajustar el tacto y dureza de la dirección en tres niveles: Comfort, Normal y Sport.

 

Conclusión

Con estos argumentos, el Tivoli es una alternativa de compra interesante, por personalidad del diseño, buenas calidades en casi todos los campos, y más espacio que los demás. Si el conductor es tranquilo y son pocos los kilómetros a cubrir anualmente, la opción de gasolina en sí misma es equilibrada e imbatible si se combina con el Autogas.

El Tivoli es, en suma, una prueba de ruptura de la marca con el pasado y abre una nueva expectativa que coloca a la marca en una buena posición para competir en el difícil mercado europeo de este tipo de vehículos.m Y con el Autogas se convierte en una propuesta difícil de batir. Otra cuestión es que encaje en las perspectivas del comprador por diseño y funcionalidad

Ficha técnica SaangYong Tivoli GLP Precios de la gama Tivoli

 

 

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