Tesla añade presión sobre la demanda mundial de Neodimio

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Tesla ha añadido presión al mercado mundial de tierras raras al anunciar el cambio a un motor eléctrico magnético que usa neodimio (una de esas tierras raras) con la llegada de su nuevo Model 3 Long Range. 

Durante años, esta presión sobre los exhaustos suministros de este metal de tierras raras había sido evitada por la prohibición de exportación por parte de China, el principal productor de este metal, utilizado en la fabricación de imanes de neodimio, cuya característica es su gran potencia magnética. 

Aunque hay presión sobre otras tierras raras necesarias en la fabricación de vehículos eléctricos, ahora se está concentrando sobre el neodimio, empleado ya por varios fabricantes de vehículos eléctricos, que hasta ahora utilizaban la tecnología de inducción basados en bobinas de cobre

El propio Tesla, al margen el Model 3 Long Range, utiliza motores de inducción en lugar de e imanes permanentes, éstos más ligeros, resistentes y más eficientes que los motores de inducción. Otros fabricantes de coches eléctricos que utilizan imanes permanentes son BMW, Nissan y Geely.

No obstante, también hay fabricantes que recientemente han anunciado, este es el caso de Honda, que prescindirán de esta tierra rara en la producción de sus máquinas eléctricas. Toyota Motor Corp también anunciaba recientemente que había encontrado una manera de reducir en una quinta parte el uso de este metal en motores eléctricos.

El grupo de investigación Imarc estima que el mercado del imán de neodimio, hierro y boro utilizado en los motores vale ahora más de 11.300 millones de dólares, mientras la demanda de imanes aumenta hasta llegar a una tasa de crecimiento anual compuesto del 8,5 por ciento entre 2010 y 2017.

La demanda global de 31.700 toneladas de neodimio ya superó el suministro de 3.300 toneladas el año pasado, según la consultora Roskill, y se espera que en 2018 suba a las 38.800 toneladas, dejando mayores déficits.

La decisión de Tesla de optar por imanes permanentes ha cambiado completamente las dinámicas de mercado. El precio del neodimio está ahora en alrededor de 70 dólares por kilo, bastante por debajo de los 500 dólares que alcanzó después de que China retuviera los envíos a Japón en 2010, y aún así está un 40 % más alto que a comienzos de 2017.

China, que reanudó las exportaciones de neodimio en 2015, impuso estrictas cuotas de exportación sobre una gama de metales de tierras raras en 2010, afirmando que quería reducir la contaminación y preservar los recursos.

A pesar de su denominación, las tierras raras se encuentran en multitud de lugares en todo el mundo, pero el proceso de extracción es difícil y caro, ya que requiere separar metales diferentes de un único depósito. Este proceso, también muy contaminantes, es diferente al de recuperar cobre del mineral, por ejemplo, que es mucho más sencillo.

Por ahora, los fabricantes de automóviles que producen motores de imanes permanentes dependen en gran medida de China, que según Roskill representó el 85 por ciento de la producción mundial de óxido de tierras raras, estimada en 161.700 toneladas en 2017.

Los analistas de Morgan Stanley estiman que los vehículos eléctricos sumarán 50.000 unidades en 2020, un 2,3 por ciento del total, aumentando a 400.000 en 2025 -un 17,4 por ciento-, y a 975.000 en 2030, un 40,9 por ciento.

Europa y en menor medida Estados Unidos los necesitan en su objetivo de crear un nuevo modelo económico y energético basado en energías y tecnologías bajas en emisiones. El problema es que China tiene el monopolio y también tiene sus propios planes.

En realidad, las tierras raras no son tierras sino metales, la mayoría del grupo de los lantánidos, y tampoco son tan raras. Están bien repartidas por la corteza terrestre pero se presentan en muy baja concentración mezcladas generalmente con otros metales. Itrio, disprosio, lantano, cerio, praseodimio, neodimio, promecio… y una decena más de minerales componen las denominadas tierras raras.

La dependencia de las tierras raras es crítica en algunos de los sectores más avanzados. La electrónica (desde móviles a televisores), las energías renovables (en especial algunas tecnologías para la eólica), los vehículos eléctricos o híbridos, la iluminación de bajo consumo… necesitan de alguno de estos elementos para su funcionamiento.

Desde 2006, el Gobierno chino empezó a limitar las exportaciones, llegando la reducción al 40% de las toneladas del año anterior en 2010. Los precios se dispararon y el nerviosismo cundió entre los países occidentales.

Estados Unidos, secundado por la Unión Europea y Japón, acusaba a China de reducir las exportaciones de tierras raras y de aplicarles aranceles injustificados. Desde Occidente señalaban que así las autoridades chinas elevaban los precios de estos elementos en el exterior mientras los reducía en su mercado interior.

De esta manera, los productos chinos que contienen cerio, samario, europio, o cualquiera de los otros 17 elementos son más baratos que los de la competencia, ya que una empresa estadounidense, por ejemplo, paga hasta tres veces más.

Las Tierras raras:

  • Cerio
  • Lantano
  • Praseodimio
  • Neodimio
  • Prometio
  • Samario
  • Europico
  • Gadolinio
  • Terbio
  • Disprosio
  • Holmio
  • Erbio
  • Tulio
  • Iterbio
  • Lutecio
  • Escandio
  • Itrio
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